Apuntes: Bestiario Medieval
"En ellos pesa más la valoración alegórica de las criaturas descriptas que la veracidad de las descripciones. La literatura didáctica fue uno de los mecanismos que se emplearon para lograr la adhesión al ideal cristiano. Los autores de los Bestiarios describían las bestias y usaban esa descripción como base de una enseñanza alegórica. De este modo, al mismo tiempo que algunos animales representaron a Cristo, otros simbolizaron el Mal o se convirtieron en proyección de los vicios y defectos humanos. Este trabajo se propone analizar la representación literaria de algunos de estos animales como expresión del imaginario de una época" (Carlos Valentini y Marcela Ristorto, 2015: 13 - 24).Bestiario Aberdeen, siglo XII.
"Si bien el discurso que produce el imaginario social propone normas de conducta, no se basa en la racionalidad sino antes bien en los sentimientos y los temores de los hombres. Es por esta razón que, como señala Georges Duby,1 los historiadores medievalistas se concentran, en la actualidad, en descubrir y penetrar el sistema de valores, creencias y sentimientos de hombres y mujeres de aquella época, el modo en que se representaban el mundo y el espíritu de una sociedad para la cual lo invisible merecía tanto interés como lo visible. Umberto Eco sostiene que «el hombre medieval vivía […] en un mundo poblado de significados, remisiones, sobresentidos, manifestaciones de Dios en las cosas […]»" (Carlos Valentini y Marcela Ristorto, 2015: 13 - 24).
Pierre de Beauvais narra, basándose en el Physiologus, que el basilisco nace producto del huevo puesto por un gallo (que ha cumplido siete años) y es incubado por un sapo. Tiene cabeza, cuello y pecho como los del gallo; y del pecho hacia abajo es como una serpiente. Cuando puede valerse por sí mismo busca un lugar para esconderse y que nadie pueda verlo. «Pues es de tal naturaleza que, si el hombre puede verlo antes de que él vea al hombre, muere; y si él ve al hombre antes, es el hombre quien morirá» (Carlos Valentini y Marcela Ristorto, 2015: 13 - 24).
Desde este punto de vista, la institución eclesiástica medieval puede ser pensada como un aparato ideológico del Estado que ejerce el control mediante el uso de la ideología y no de la violencia,15 si bien este filósofo afirma que «los aparatos ideológicos de Estado funcionan masivamente con la ideología como forma predominante, pero utilizan secundariamente, y en situaciones límite, una represión muy atenuada, disimulada, es decir simbólica».16 Esta represión de la que habla Althusser se relaciona con la función intimidatoria del arte: los animales monstruosos y demoníacos deben atemorizar a los hombres para que sigan los preceptos divinos, es decir, los de los clérigos. (Carlos Valentini y Marcela Ristorto, 2015: 13 - 24).

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